Quinto centenario
San Bernardino, Asunción de Chila
El gran convento de la nación mixteca
"Por lo miso la verdadera primera casa principal de Dominicos fue México; de aquí salieron los primeros obreros espirituales a los territorios de Tlaxcala, hoy Puebla y Oaxaca: transcurridos los años, Tlaxcala se erigió provincia independiente de Dominicos respecto de México; más la primera casa antiquísima de esta orden en el territorio mixteco, fue Chila, desde donde como centro se esparramaron los religiosos a todo el territorio mixteco y demás de nuestra provincia, y siendo de entonces hasta ahora Chila propio de la provincia de Tlaxcala, de aquí es que conservasen en el territorio Oaxaqueño un lugar que detonase el antiguo mérito de la provincia dominicana de Puebla en la de Oaxaca", "Boletín de la sociedad mexicana de geografía y estadística volumen 7, 1854".
Fray Domingo de Betanzos
1535-1538Primer padre provincial
Fray Gonzalo Lucero
1535-1538Fundador del convento
Fundación
En la celebración de la primera acta capitular celebrada en el convento de Santo Domingo de México el 24 de agosto de 1535, se erige la provincia de Santiago de México en donde fray Domingo de Betanzos es electo padre provincial, se admiten como vicarias las casas de Santo Domingo de Oaxaca y Guatemala, en los acuerdos, los definidores del capítulo (fray Pedro Delgado, fray Francisco de San Miguel, fray Bernardino de Minaya y fray Tomas de San Juan) junto con el padre provincial deciden enviar a la nación mixteca a fray Gonzalo Lucero, específicamente al pueblo de Chila, donde a petición de caciques y principales solicitan la presencia de la orden, puesto que anteriormente ya habían ido algunos religiosos y no lograron convertir a los nativos. Poco después Lucero regresa a Oaxaca y posteriormente se traslada en compañía de otro dominico al pueblo de Chila, llegaron por ahí del mes de septiembre.
Primeros años
Se confronto con el lenguaje de los nativos puesto que era una variante del mixteco, por lo que la primer misión fue aprender la variante y de esa forma poder comunicarse con los naturales para poder llevar a cabo su misión de conversión, a esta misión se sumaron después dos frailes más Francisco de Murguía y Domingo de Santa María, quienes en tutela de Lucero aprenden el mixteco y ayudan en su misión, no todo fue positivo pues la presencia de los dominicos y su intento de conversión genero molestias en los caciques y principales de Chila, puesto que los dominicos se convirtieron en protectores de las injusticias que recibían los naturales, por lo que llevo a Lucero y compañeros abandonar la casa establecida en Chila en el año de 1538.
A pesar de este problema, la presencia de Lucero en Chila abrió paso a la orden para posteriormente poder establecerse en lugares estratégicos, dicha expansión comenzó en 1538 cuando en el segundo capítulo de la orden celebrado el 24 de agosto de 1538, se aceptan más casas en la mixteca y se envían mas frailes, el nuevo provincial fray Pedro Delgado por indicaciones del obispo de Tlaxcala fray Julián Garces, envía a fray Francisco Marín y a fray Pedro Fernández quienes valerosos interpretes comienzas a predicar, entrando por Acatlán que es el primero de la mixteca, después pasan a Chila en donde se detienen por un tiempo y posteriormente pasan a los valles de Yanhuitlán.
Entre 1538 y 1550 hay un silencio en la misteca baja, puesto que los dominicos abandonaron la casa de paso de Chila y se establecieron en los conventos de la mixteca alta, como lo son Yanhuitlán y Teposcolula, posteriormente en 1542 los dominicos tuvieron problemas con los caciques de Yanhuitlán, el cual generó que los dominicos no pudieran establecerse en otros lugares mas que sitiarse en Teposcolula, fue hasta en 1550 cuando los dominicos pudieron resolver los problemas con los caciques de Yanhuitlán y recuperan las casas establecidas en Chila, Yanhuitlán y nacen nuevas fundaciones.
¿Lugar de enseñanza?
La casa de Chila desempeñó un papel fundamental en el territorio mixteco, pues funcionó como centro de enseñanza de la lengua mixteca para los frailes que debían realizar labores de evangelización en la región.
Considerando la extensión territorial que abarcaba el convento, podemos imaginar la diversidad de variantes lingüísticas del mixteco. Esta situación obligó a los dominicos a aprender vocabulario específico para comunicarse eficazmente con los distintos grupos mixtecos.
¿Cómo sabemos que existían estas variantes? Cuando fray Gonzalo Lucero llegó a Chila, se enfrentó a una variante distinta del mixteco en comparación con las que había escuchado en lugares anteriores. Lo mismo ocurrió con otros dominicos al expandirse por la Mixteca Baja: cada pueblo presentaba su propia variante. Ante este reto, los frailes adoptaron una estrategia práctica: elaboraban diccionarios y vocabularios, aprendían la pronunciación y compartían sus conocimientos con los demás misioneros.