Hace más de 400 años que se venera la advocación de la Asunción de María en el pueblo de Chila, una tradición que sigue vigente.
Con la presencia de los frailes dominicos en el pueblo de Chila y el establecimiento de la doctrina, comienza el patronazgo o dedicación del convento. De acuerdo con información encontrada en el acta capitular del 10 de mayo de 1555, se acepta la casa de Chila en la provincia de Santiago de México con la advocación de "San Bernardo o San Bernardino"; esta fue la primera dedicación del convento, advocación que se mantuvo cerca de 20 años.
De acuerdo a una investigación realizada, en la primera etapa del siglo XVI (entre 1530 y 1580) era común que los conventos tuvieran dedicaciones a los santos y a los apóstoles; posteriormente, en una segunda etapa a partir de 1580, las dedicaciones cambiaron a las diversas advocaciones de María (Rosario, Natividad, Asunción) y a Santo Domingo, patrón de la orden.
Con esta segunda etapa, el convento de San Bernardino cambia su dedicación a la "Asunción de María", esto de acuerdo con el acta capitular del 14 de octubre de 1578, naciendo así la gran devoción a la Virgen de la Asunción como patrona del pueblo.
A partir de esa fecha e incluso después de la secularización del convento (8 de octubre de 1755), se sigue manteniendo la dedicación y devoción a Santa María de la Asunción, por lo cual algún tiempo el pueblo de Chila fue conocido con el nombre de "Santa María de la Asunción de Chila", y en la actualidad la parroquia de Chila conserva esa dedicación.
Al nacer esta devoción en el pueblo de Chila, debió existir alguna imagen de la Virgen que los frailes dominicos tuvieran en el antiguo altar principal de la primitiva iglesia como titular del convento. Con el paso del tiempo y los sucesos naturales como sismos, esta imagen se debió perder, puesto que no existen vestigios e información en la actualidad, y con el tiempo se debió reemplazar la imagen; tal es el caso que en el siglo XIX la familia Pastra esculpe la actual imagen de Nuestra Señora de la Asunción.
En los preparativos de la fiesta patronal, es importante reconocer el legado histórico de esta devoción, que considero una de las más antiguas de toda la Diócesis de Huajuapan. Los invito a contemplar la belleza de la sagrada imagen y recordar que en la historia de nuestro pueblo, Santa María de la Asunción nos ha acompañado y se ha querido quedar, recordándonos que ella es la madre del Dios vivo por quien se vive.
Vivamos con mucho entusiasmo estas fiestas patronales y no olvidemos la riqueza histórica que hemos heredado a través de esta sagrada imagen que nos identifica como chileños.